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La Coctelera

DESDE ENTRE LOS ARBOLES

21 Octubre 2007

Un hombre cuerdo y valeroso

Víctor estaba a las puertas del taller de Briones donde solía trabajar. Ensillaba su caballo para regresar a la posada de Haro. Había adelantado algo esa mañana perfilando plumas con un fino formón, sobre una paloma de madera que sería la encarnación del Espíritu Santo en el futuro retablo. También dió instrucciones a Juan Refranero, encomendándole trabajos para una semana, como pulir tablones y tallar filigranas en la base del banco principal. Eran cosas de poca monta, que requerían más tiempo que habilidad.

También le advirtió de su ausencia en los próximos días, pues un viaje debía hacer y lo de menos era saber el porqué. Sólo le dijo que regresaría en breve, pues para Asturias, cuatro días de ida y tres de vuelta serían suficientes, pero no quería que le dijese a nadie hacia donde iba y que ni siquiera mentase, que de la Rioja estaría ausente.

Confíe en mi maese -le dijo Juan- pero es menester que me diga algún motivo para el viaje, pues de intriga a veces muere la gente y si me preguntan, más extraño será el silencio que una excusa aparente.

Escucha Juan, - le dijo Víctor- yo y otros hombres, vamos a llevar a Teresa de Añaga a un lugar donde la podrán sanar de sus heridas. Aquí los médicos ya hicieron lo que pudieron y de aquellas tierras, alternativas prometedoras a nuestros oídos llegaron. Pero no digas a nadie a donde vamos ni para qué. Diles si te preguntan, que a por nuevas pinturas y materiales a Vitoria he marchado.

En boca cerrada no entran moscas, maese -sentenció Juan haciendo honor a su sobrenombre Refranero- . No tiene por qué preocuparse. Así lo haré y mis labios cerrados serán un ejemplo de discreción, prudencia y moderación.

Víctor, le miró a los ojos y enarcó ambas cejas en señal de escasa confidencia, dió media vuelta para montar y como alma que lleva el diablo hacia la villa de Haro partió, donde había combinado encontrarse con Jeremías y Daniel.

Ya en en la plaza de Haro, Víctor vió a Daniel con otros dos niños jugando con su caballo alado de madera. Aque hermoso Pegaso esmaltado en azul turquesa y rematado con ribetes plateados en el perfl de sus alas. Se acercó y el chico le dijo que los demás amigos a quiénes buscaba,estaban en el interior de la cantina.

Cuando Víctor se adentró en la taberna con su bolsa de viajero, demoró en encontrarlos pues el local estaba abarrotado de gentes. Era domingo, había mercado y se acercaba la hora del almuerzo, justo cuando los comerciantes cerraban sus tenderetes satisfechos de lo que en aquella mañana habían despachado.

Al final, los encontró. Jeremías, Carmela, aquella niña bajita con zapatos de tacón alto, y Ciriaco compartían mesa. Héctor estaba de pie sobre las espaldas de Jeremías tirándole de las orejas. Cuarenta y cinco años de amistad permitían esas licencias.

Ciriaco mientras tanto reía. El domingo, era el único día de la semana que el pobre Ciriaco no lloraba.

¡Que ocurre aquí! saludó Víctor sonriente al alegrarse de verlos.

Siéntese maese -le invitó Héctor-. Le estoy tirando de las orejas a esta vieja gloria de la medicina, por burro y por senilidad de pensamientos limitados ypoco ilustrados. Jeremías me ha contado que van a hacer un viaje para llevar a Asturias a la joven Teresa. ¡En que cabeza de doctor cabe esa descabellada idea!. Con esas montañas escarpadas, esos caminos retorcidos y este clima gélido, ¿cuanto tiempo de viaje cree que aguatará con vida la pobre mujer?

No es ella quien tiene que ir a la curandera, somos nosotros quienes debemos traerla a la meiga hastaella. Y no hace falta que vayamos tantos hombres, todos tenemos quehaceres importantes de qué ocuparnos.

Yo mismo podré acercarme sólo al Islote de Castro, consultar los remedios que la bruja recomienda y traerlos cuanto antes. Un hombre sólo y cuerdo (dijo mirando socarrón a Jeremías), es ligero como un ave que vuela con el viento.

Víctor no tuvo más remedio que darle enseguida la razón, y Jeremías con nariz colorada, mirando su jarra de vino asentía arregañadiente.

Ciriaco tartamudeó, pero nadie le entendió.

Mañana -prosiguió Héctor, muy temprano, iremos a las Salinas que están en el camino de Asturias. Allí Nicanor -el hombre bueno- me dará las guías y consejos que necesito para alcanzar el camino del Islote y raudo partiré hacia el norte.

Víctor levantó su copa - ¡brindo por el valor y la sabiduría de los hombre de estas tierras! - y todos, al unísono, sus jarras en lo alto estrellaron.

Continuará...

Tags: yuste

servido por Peter 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

eric

eric dijo

O sea que Hector irá en sustitución de Victor a Asturias. No sé si tener más miedo a un duendecillo que me lee los sueños que olvido o a una sevillana que desde los "Rincones" tiene poderes de persuasión sobre los seres fantásticos del bosque.

21 Octubre 2007 | 11:17 PM

Peter Painter

Peter Painter dijo

Pues si. Se lo tenia que dedicar a la Sevillana. Como negarle un deseo!!

Tu puedes pedir tambien, pero tu pides en sueños. Dime con que sueñas hoy y te escribo un cuento. ja ja..que sea en Florencia!!

Un abrazo compañero

21 Octubre 2007 | 11:26 PM

cambio-cuentos-por-globos

cambio-cuentos-por-globos dijo

y si es en Irlanda???' Sigo con mucho interés el relato. Veremos a donde nos conduces. Besos

22 Octubre 2007 | 01:30 PM

rincones

rincones dijo

¡¡Duendecillooooooooooooooooooo!! Pero qué requetebien has salido del atolladero.. Era de lógica: la pobre Teresa estaría para pocos meneos; lo normal era traer a la curandera a que la viese.

Oye, esa niña bajita con zapatos de tacón alto es nueva. ¿Va a ser la amiguita de Daniel? Es que estaba pensando que ese niño está muy solo, que le vendría estupendamente tener una compañerita, y... Bueno, bueno, ya me calloooooooooooooooo.. Ufff... Si yo no decía nada, era hablar por hablar..jis.. ;-)

Valiente entente bipartita estamos hechos..jajaja.. Eric, cielote, tiembla por tus huesitos, que en cuanto consiga que Peter me enseñe a leer sueños olvidados ya verás, ya...je.. Oye, qué bonito ha sonado eso de leer sueños olvidados... Mmmm....

Peter, duendecito encantador, millones de gracias por dedicarme este episodio. Te quiero un montonazo... ¡¡Muacksssssssssssssssss!!
Pero qué cotilla es ese Refranero.. ¿Ves? Ya está sonsacando información para irle a doña Paula con historias... Uy, uy, uyyyyyyyyyyyyyy..

Besotes enoooooooooooooooormes, alegría de la Coctelera. :-)

23 Octubre 2007 | 09:38 AM

Peter Painter

Peter Painter dijo

:-) te ha gustado?...uy uy uy! que tengo poco tiempo...

Me parece que Eric preferia a Victor viajando...habrá que complacerle de otro modo....

Carmela es un poco mayor para Daniel, no me seas celestina....CArmela apareció hace tiempo en este cuento que te gustó...

http://www.lacoctelera.com/peterpainter/post/2006/10/19/el-zapate...

Me tengo que ir corriendo ya hablaremos mais...

Besos reina...

23 Octubre 2007 | 12:10 PM

kilometro1

kilometro1 dijo

Duendecillo pacense, tan cercano a Sevilla y a Lisboa ¿Qué haces yendo de Haro, a Asturias?
Besos

23 Octubre 2007 | 08:45 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

Cuando salía del estanque vi un breve reflejo plateado, claro, ya entiendo .... tomaste el pegaso turquesa prestado para ir de visita.
Vine a ver como seguía tu cuento....ay, yo también hubiese preferido el viaje, pero también me gusta pensar en el desenlace con la hechicera.
Un beso, Peter.

25 Octubre 2007 | 05:00 PM

anayma

anayma dijo

he leido tu nuevo capitulo esta muy bien .
espero ver tu libro en alguna libreria y lo compraré
un besote peter.¿Quien esa que te llama la alegria de la coctelera?
AAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaadios voy de boda.

27 Octubre 2007 | 01:19 PM

Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría dijo

Pues fíjate que ayer me decían que tu blog no existía.

Vaya coña, ya me parecía a mí que el duende seguía estando y me lo escondían.

Pero duende, tú siempre dejando el relato a medias... a ver qué pasará con la pobre Teresa.

un besazo!!

27 Octubre 2007 | 08:50 PM

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Llámame Peter. Me hice pasar por una persona más, pero en realidad soy un duende y sé que se me nota. Vivo entre los árboles de los bosques de Madrid y sólo salgo de allí por las noches para ponerme en contacto con vosotros en este lugar. Os contaré las historias y leyendas que se oyen por allí y me llevaré vuestras palabras para que mis asilvestrados congéneres se diviertan y emocionen con ellas. Con vuestro permiso. Hit Counter
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