Arent se zafaba de la muerte entre deseperados manotazos que se estrellaban contra las olas sin ningún tipo de coordinación.

El agua era más oscura aún que la noche y todo era frío.
Mantenía a duras penas el sentido de la realidad gracias a que esporádicamente veía la espuma blanca sobre la cresta de alguna de aquellas olas asesinas.
Se preguntaba cual de ellas le ahogaría para siempre, haciéndole dejar atrás todo lo conocido, para adentrarse en el infinito mundo de lo nunca visto.
Tragaba agua, y aunque no tenía miedo, le entristecía morir en tan inmensa soledad.
Cuando la consciencia se desvanecía y las fuerzas de un cuerpo exahusto carecían de existencia, vió una luz balanceándose sobre el mar.
Un barco salvador, que fue alertado por su potente voz, se acercó sinuoso, dirigido por marinos que le avistaron, mientras entretenidos andaban achicando agua de una cubierta anegada.
Le lanzaron un cabo y a él se amarró, hasta que milagrosamente fue alzado a la plataforma, dejando trás de sí un hilo de su propia vida.
Tumbado hacía arriba y vomitando agua, contempló en la entreluz la imagen de un hombre altísimo. Tras éste, y en lo alto de la gavia, ondeaba una bandera que enseguida reconoció. ¡Diablos! Piratas Frisones.

Frieseland, un pequeño estado independiente al norte de los Paises Bajos, conocida también como la tierra de los indomables, no había sucumbido aún al asedio de los Teutones del sur. Su inmensa llanura, estaba coronada por las llamadas Islas Frisias, un archipiélago cercano al continente, donde Texel, Terschelling y Ameland, eran las islas más pobladas.
El hombre gigante, acercó el rostro al del joven Arent y le susurró: ¡Desgraciado seas!, estás ante Otto, hijo no deseado del Rey Barbarossa. Mi padre que nos desterró a las islas, apreciará el tesoro que le llevo. Un teuntón que sobrevivió a una tempestad en el colérico Mar del Norte ¡Es mágnifico!
Después de esta ofrenda, sé que él me dejará regresar a la tierra continental a cambio de tan insigne esclavo y una vez allí, me será fácil adivinar qué hilos manejar para alcanzar el poder supremo. Será entonces cuando todos los que antes me repudiaron, a mis pies caerán con suma humildad arrodillados.
- Volvamos, rumbo a tierra ¡bastardos! - gritó Otto enfervorizado a una tripulación empapada de agua por fuera y por dentro de absenta embriagada - Lo dejaremos en Ameland antes de entregarlo. Allí comprobaremos si su valor en tierra, es equiparable al que demostró en este mar de aguas turbulentas.
Arent alzó la cabeza, pero desfalleció y perdió la razón a la vez que pensaba: - ah! salir de una muerte digna para acabar en una vida esclavizada ¡que desventura me aguarda! -.

Continuará...
¡Sacrébleu! ¡ Mil millon de mil tonerre! Siempre nos dejas con la miel en la boca! ¡Y la foto-mapa parece que se vaya a mover en cualquier momento!
Duendecillo de los relatos, bien cargado vas de ideas por tu escapada al Norte. Es un deleite leerte.
Un abrazo.
Es la primera vez que entro en tu blog y queria decirte que me ha encantado!
La historia es maravillosa, estaré atenta a ver como continúa, es un regalo leerte!
MUCHOS BESOS!!!
Muy guapo e interesante, nuestro amigo Rafael, es fans de este controvertido pirata lleno de aventuras.
Peter, muy bueno que estés de vuelta, me alegra un montón
¡¡Bishilloooooooo!! Qué alegría tenerte de nuevo entre nosotros... Y que nos hayas dejado bajo el árbol la continuación de este relato. Me ha encantado, pero sobre todo la primera parte, donde describías la lucha titánica que mantenía Arent contra el oleaje. ¡Si casi me asfixio yo con él..! Qué lujo de detalles al contarlo...
Oye, a ver qué le van a hacer los piratas al pobre chico ahora...
Bienvenido, duendecito, esa maravilloso tenerte de vuelta. Un besazo. Y una cosa.. mírate al espejo sin miedo. Estoy segurísima de que tus ojos siguen desprendiendo luz. Segurísima... Es imposible que sea de otro modo.
No tardes en continuar, me encantan las historias de piratas. ;-)
Muy buena historia de piratas, y mas aún la magnifica vista de la isla......enhorabuena
¿una muerte digna morir ahogado?
pues vaya.
en mi ciudad tenemos una estatua preciosa donde hacemos el botellón, es enorme y emerge del suelo, se puede uno subir a ella y tocar, es de hierro oxidado y es muy parecida a tu primera imagen, se llama el nadador...uf! si hablara...
... ' dejando tras de si un hilo de su propia vida ', me lo quedo, fantástico.
Un beso para mi duende.
estos piratas frisones pintan bien en ltu historia, me has dejado en ascuas.
Para cuándo la continuación? ya estás tardando
cuando vuelves???'
hola duendecito , hoy meha dado por entrar en tu página pus este verano he estado retirada del mundanal ruido . No creas que me he ido a un convento, sino que me he pasado un verano cocinando para mi familia.
que bonita historia de piratas y que imaginación tan fecunda.
Felicidades sigue asi.
Un besote fuerte aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaadios
Los piratas son una antitesis en si mismo. Son malos muy malos porque no se atienen a las normas, pero son libres, intrepidos y a veces son nobles y justicieros. Por eso son admirados y denostados al mismo tiempo.
Acercaros pues a ellos, pero con sumo cuidado... ;)
Gracias por los elogios aqui derrochados....
Yo soy intermitente, pero eso es una forma de ser...o de ver...porque las palabras si son permanentes...y yo soy palabras...
Besos y abrazos atodos
Hola Peter me dio mucha alegria verte por mi casa dejando un saludo, se agradece . Bueno por aqui llego a ponerme en orbita con tu historia ... aunque ya sabes que te leo de golpe algunos capitulos juntos, para no ponerme mas anciosa con el continuara.... jajaj . Me gusta esta historia de mar, sin duda habra muchos misterios y eso me atrapa . Besitos
Ya sabia yo que Arent no habia muerto,ja,ja,ja que bueno Duende...por lo que voy descubriendo tienes relatos para llenar unos cuantos blogs,eh??
Los piratas seran un buen camino para Arent...saben mucho ....(((( :