La Deliberación
Sentados en la sacristía de la Catedral aun si terminar, estaban los miembros del jurado. Ya había pasado la media noche y Paula de Rodrigo era el único miembro en discordia, pues todos habían dado como triunfadora la figura del Caballo Alado que Víctor de Yuste entregó.
En pie y dando vueltas alrededor de la mesa, la monja voceaba enrabietada: ¡un artesano que trabaja para la iglesia no puede tener la desfachatez de presentarse ante Dios con una figura que no representa de manera alguna nuestras sagradas escrituras!. Vamos a construir una iglesia que por todos sea venerada, ¿qué clase de arte desarrollará este hombre que apenas nadie conoce?
-El Padre Gonzalo se atrevió a interrumpir- No estamos aquí ahora para juzgar la fe de un hombre, si no su habilidad para tallar las maderas y dominar los colores con los que cubrirá el retablo. Y por eso, pongo la mano en el fuego a que no me equivoco, si digo que no encontraremos otro mejor.
Apoyada con los puños sobre la mesa, Paula dijo casi gritando: cuidado Padre porque la quemaduras en la tierra dañan más que las del fuego eterno. ¿Acaso quieren tener vuesas mercedes un retablo repleto de Centauros, Unicornios, Dioses asidos a tridentes y Caballos voladores? ¿Están realmente dispuestos a anteponer una obra profana, antes que la de un magnifico San Pablo tallado por el bien hallado Juan Refranero?
Sólo el crepitar del fuego interrumpía el incómodo silencio en que los presentes en la sala se sumieron.
Iñigo de Ezcaray haciendo notar su presencia declaró: creo que el Padre Gonzalo tiene razón, y que este hombre no nos fallará si le damos las guías sobre las que la obra debe tratar.
Paula enrojecida por la cólera dijo: y que hacemos con la falta de respeto. Esa figura ni siquiera forma parte de la naturaleza por Nuestro Señor creada. ¡Acaso es una criatura de Satanás!
El padre Gonzalo se atrevió a bromear: el poder creador de Dios no se extiende al pasado. Quien sabe si en un futuro los corceles podrán ser alados.
Daremos nuestras directrices -añadió el Obispo en tono conciliador- que el seguirá con esmero pues de salirse, podremos retractarnos del contrato que con él firmemos.
Paula ante la autoridad del Obispo y escasa de argumentos, comenzaba a ceder terreno.
Sólo aceptaré el nombramiento del autor pagano bajo dos condicionamientos. Si nombramos a este hombre cuyo origen para todos es de un desconocido sospechoso, y nos traiciona en sus promesas, llamaremos a la Santa Inquisición para que tome partido y ajuste cuentas.
En segundo lugar debemos ordenarle que asuma a Juan Refranero como manisero adjunto y que éste colabore estrechamente en los trabajos que han de realizarse. Sólo así daré mi brazo sagrado a torcer.
Todos aceptaron las condiciones impuestas y el Obispo alzó su copa repleta de vino añejo, para brindar diciendo: la decisión está tomada y Víctor de Yuste será encomendado a la realización del retablo. Se someterá a la protección de este jurado y deberá ceñirse a las instrucciones dadas.
Estrechemos nuestras copas, para que Dios Nuestro señor nos ampare y el Espíritu Santo nos proteja de nuestros humanos errores. ¡Que sea de su agrado la decisión tomada!
Y todos obedecieron acercando sus copas a la vez que un unísono AMEN retumbaba en la sala. Paula de Rodrigo con rostro desencajado, se quedó en un desganado ademán a medio camino entre la celebración y la ira que le dominaba.
Continuará…


silvina dijo
Si!!!! me gusto , oh si! la pudieron dominar, una vez que no tiene voz ni voto la superiora. Totalmente de acuerdo con la eleccion por el caballo de Victor , me acuerdo perfectamente cuando lo hizo... me enternecio tanto . Seguiremos leyendo . Cariños Peter
7 Febrero 2007 | 12:23 PM