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La Coctelera

DESDE ENTRE LOS ARBOLES

18 Septiembre 2006

La sal de la tierra

Hubo un tiempo en que la tierra era una única plataforma, cuando no existian naciones y los continentes formaban un lugar único llamado Pangea.

Cuando la unidad se dividió, se formaron los mares y las tierras, pero como a todos nos ocurre de vez en cuando, en esta ocasión al despistado Dios divisor, se le quedó olvidada en un lugar del subsuelo de Álava, una descomunal bola de sal de ciento ochenta mil millones de metros cúbicos de volumen, a la que los cientificos llaman el gran diapiro salino.

Por aquel entonces, la sal era oro blanco y era utiliza sobre todo para conservar alimentos en salazón, era pues, un producto imprescidible y básico para una alimentación moderadamente sana.

Había un manantial que escurria sus aguas por entre las montañas y corroia el diapiro, dejando en el valle un agua 5 veces más salada que la del propio mar.

Y así, los hombres aprendieron a separar la sal del agua, establecieron un admirable circuito de canalización, todo hecho con maderas, para distribuir el agua en las llamadas eras o terrazas donde el agua se evaporaba al sol.

Nunca una era podía dar sombra a otra y nunca el flujo de agua debía ser taponado o desviado. De cumplimiento estricto de estas normas, se encargaban los llamados "Hombres Buenos" o personas conocidas en el pueblo por sus nobles propósitos.

Consiguieron vivir tan sólo de la venta de la sal en mercados de toda región, trabajando al sol en verano, removiendo y extendiendo las aguas sobre las eras y acudiendo a los mercados en invierno.

Así fue durante cerca de 1.000 años (las primeras noticias de este lugar datan del año 800 d.c) que cientos de familias vivieron de la sal, unidos siempre entorno a la salina y generación tras generación, crearon una cultura de ritos, costumbres, vestuario, horarios y hábitos que giraban entorno al blanco mineral.

Pero todo se acabó, un día que alguién, no hace mas de 60 años, descubrió como crear el frio artificial, frigoríficos y congeladores y la sal perdió su valor dejando de ser oro blanco y en pocos años la historia de este lugar se derrumbó.

Cuanto nos puede sorprender que una tradición de cientos de años desaparezca en un santiamén ¡Que efímero es todo!...que lugar tan cargado de historia como este, cuantas historias ocurrieron entorno a tan simple blanco elemento.

Acercaros si podeis a verlo en Salinas de Añana (Álava). Además hay una chica muy maja que os explicará la historia mejor que yo. El lugar está siendo restaurado, pues acaba de ser proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

servido por Peter 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

haptesupreina

haptesupreina dijo

Bienvenido de vuelta por esta tu casa.
Realmente el post que pusiste es interesante y tomo nota para visitar la zona, las tradiciones desaparecen y ultimamente a un ritmo vertiginoso.
besos

19 Septiembre 2006 | 12:24 AM

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Madrid, España
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Llámame Peter. Me hice pasar por una persona más, pero en realidad soy un duende y sé que se me nota. Vivo entre los árboles de los bosques de Madrid y sólo salgo de allí por las noches para ponerme en contacto con vosotros en este lugar. Os contaré las historias y leyendas que se oyen por allí y me llevaré vuestras palabras para que mis asilvestrados congéneres se diviertan y emocionen con ellas. Con vuestro permiso. Hit Counter
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