Hace poco me regalaron un libro de cuentos de Jorge Bucay, y como introducción, había un texto muy curioso titulado La tres Verdades.

El negar alguna de estas tres verdades era lo que producía dolor, tristeza, desilusión, enfados, etc...

Las tres verdades son:

Yo soy como soy

Tu eres como eres

Las cosas son como son.

Yo las percibí con este sentido.

Si yo no me acepto como soy, seré desgraciado.

Si yo no te acepto como eres seré desgraciado y te haré a ti desgraciado.

Si no acepto que las cosas son como son, si me revelo, seré desgraciado y me sentiré desubicado.

A final el texto decía, que el amor consitía en dejar a la otra persona el espacio suficiente para dejar ser como era.

Al principio, dí por sentado que Bucay tenía razón. Pero como el texto me gustó mucho, no paré de darle vueltas dentro de mi efervescente cacerola y me empecé a preguntarme:

¿Tengo que aceptarme como soy? O debo intentar cambiarme si no me acepto.

¿Tengo que aceptarte como eres? O debo sugerirte que cambies ciertos aspectos de ti que no me agradan.

¿Tengo que hacer un esfuerzo por cambiar las cosas? O es mejor dejar todo como está y asumir para mi felicidad, que el mundo es así.

Me inclino por mis últimas reflexiones más, aunque me ruborize el llevarle la contraria a una eminencia como Bucay. Con todos mis respetos.